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La autolesión —a veces denominada «autodaño» o «automutilación»— consiste en que una persona se cause intencionadamente daño físico a sí misma. Aunque puede resultar difícil hablar de ello, se trata de un tema importante que afecta a muchos adolescentes y jóvenes. Entre las formas más comunes de autolesión se encuentran los cortes, los arañazos, las quemaduras en la piel o los golpes. A menudo, estos comportamientos se malinterpretan, lo que puede dificultar que quienes los padecen obtengan el apoyo que necesitan. 

Uno de los mitos más comunes sobre las autolesiones es que las personas que las practican quieren morir. En realidad, la autolesión suele ser un mecanismo de defensa más que un intento de suicidio. Muchos adolescentes la utilizan como una forma de lidiar con emociones abrumadoras, estrés o dolor interior. Cuando los sentimientos se vuelven demasiado intensos o difíciles de expresar, la autolesión puede proporcionar una sensación temporal de alivio, control o incluso una breve sensación de estar «vivo». Sin embargo, lo que puede comenzar como una estrategia de afrontamiento puede convertirse rápidamente en un hábito perjudicial, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones graves o infecciones. 

Reconocer los indicios de autolesión es un paso importante para ofrecer apoyo. Algunos indicios de alerta habituales son:

  • Cortes, quemaduras o cicatrices de origen desconocido 
  • Explicaciones frecuentes o contradictorias sobre las lesiones 
  • Manchas de sangre en la ropa, la ropa de cama o los pañuelos de papel 
  • Posesión de objetos punzantes 
  • Llevar mangas largas o pantalones largos incluso cuando hace calor 
  • Alejarse de los demás o pasar demasiado tiempo a solas 
  • Irritabilidad evidente o malestar emocional 

Aunque estos indicios no siempre confirman que se trate de autolesiones, pueden indicar que alguien está pasando por un mal momento y que le vendría bien recibir apoyo. 

Si te autolesionas, es importante que sepas que no estás solo y que no tienes por qué afrontar esto tú solo. Buscar el apoyo de alguien en quien confíes, como un amigo, un familiar, un terapeuta o un mentor, puede ser un primer paso muy importante. También puede ayudarte identificar los pensamientos, las situaciones o las emociones que desencadenan el impulso de autolesionarte. Desarrollar estrategias alternativas para afrontar la situación puede marcar la diferencia con el tiempo. Algunas personas encuentran alivio en sustitutos más seguros, como dibujar sobre la piel con un rotulador, sujetar un cubito de hielo o dedicarse a actividades creativas o físicas que les ayuden a liberar emociones intensas. 

Si te preocupa alguien que pueda estar autolesionándose, es fundamental acercarte a esa persona con compasión. Mostrarte comprensivo, interesado y nono juzgarla puede ayudar a crear un espacio seguro para que se abra. Anima a mantener conversaciones sinceras sobre sus sentimientos y sugiere con delicadeza formas más saludables de afrontar la situación. También es importante orientarla hacia fuentes de apoyo adicionales, ya sea un adulto de confianza, un profesional de la salud mental o una línea de ayuda confidencial como Teen Line o la Línea de Ayuda para Crisis y Suicidio 988. 

Para los adolescentes que busquen apoyo entre iguales, hay ayuda disponible. Puedes ponerte en contacto con Teen Line llamando al (800) 852-8336 entre las 18:00 y las 22:00 (hora del Pacífico) o enviando un mensaje de texto con la palabra «TEEN» al 839863 entre las 18:00 y las 21:00 (hora del Pacífico).  

Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis de salud mental o con tendencias suicidas en cualquier momento, puedes llamar o enviar un mensaje de texto al 988 para ponerte en contacto con profesionales cualificados las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Estos recursos son gratuitos, confidenciales y están ahí para apoyarte cuando más lo necesites. 

Las autolesiones pueden hacer que uno se sienta aislado, pero es posible recibir apoyo, sanar y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables. Iniciar la conversación —ya sea por uno mismo o por otra persona— puede ser el primer paso hacia el cambio. 

Descarga aquí nuestro folleto informativo sobre las autolesiones: 

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