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Hablar con tu hijo adolescente sobre el consumo de sustancias no siempre es fácil. A muchos padres y cuidadores les preocupa decir algo inapropiado, dañar la confianza o alejar a su hijo. Por eso, es habitual posponer la conversación y esperar que nunca sea necesaria.

Sin embargo, esperar a que se produzca una crisis puede hacer que estas conversaciones resulten aún más difíciles. Hablar desde el principio —antes de que el consumo de sustancias se convierta en un problema más grave— puede ayudar a generar confianza, mantener una comunicación abierta y facilitar que tu hijo adolescente acuda a ti si alguna vez necesita orientación.

Por qué es importante que los niños empiecen a hablar pronto

Muchos cuidadores esperan hasta descubrir el consumo de alcohol, cigarrillos electrónicos u otras sustancias antes de sacar el tema. Para entonces, las emociones suelen estar a flor de piel, lo que dificulta que todos se comuniquen con franqueza.

En su lugar, intenta que las conversaciones sobre el consumo de sustancias formen parte de charlas más amplias sobre el paso a la edad adulta, las amistades, el estrés, las redes sociales y la toma de decisiones. Cuando estas charlas se producen con regularidad, suelen parecer menos un interrogatorio y más un diálogo continuo.

Hablar de ello desde el principio también alivia en parte la presión de tener una conversación «perfecta». En cambio, tu hijo adolescente aprende que el consumo de sustancias es algo sobre lo que puede hacer preguntas, hablar con sinceridad y volver a abordar con el tiempo, a medida que se enfrente a nuevas situaciones y experiencias.

Además, transmiten a tu hijo adolescente la idea de que puede acudir a ti con preguntas difíciles o cuando cometa errores sin esperar inmediatamente un sermón o un castigo. Cuando hablar con franqueza se convierte en parte de la vida cotidiana, resulta mucho más fácil mantener conversaciones sinceras si más adelante surgen situaciones más complicadas.

Dirige con curiosidad, no con suposiciones

Si te preocupa que tu hijo adolescente pueda estar probando sustancias, es normal que quieras respuestas inmediatas. Sin embargo, empezar con acusaciones o suposiciones puede hacer que los adolescentes se pongan a la defensiva o se muestren menos dispuestos a abrirse.

En lugar de centrarte en demostrar si algo ocurrió, céntrate en comprender lo que está viviendo tu hijo adolescente.

Por ejemplo, en lugar de preguntar:

«¿Consumes drogas?»

Podrías probar lo siguiente:

«Me he dado cuenta de que últimamente no pareces estar muy bien. ¿Cómo te va?»

Empezar mostrando curiosidad no garantiza que tu hijo adolescente se abra de inmediato. Pero demuestra que te interesa comprender su experiencia, y no solo buscar pruebas de que algo va mal.

Escucha más de lo que hablas

Cuando los cuidadores están preocupados, es normal querer resolver el problema de inmediato. Una de las cosas más valiosas que puedes hacer es crear un espacio para que tu hijo adolescente pueda expresar lo que le preocupa.

Haz preguntas abiertas. Deja que terminen de expresar sus ideas antes de darles consejos. Refleja lo que estás escuchando en lugar de pensar en tu respuesta mientras aún están hablando.

No hace falta resolverlo todo en una sola conversación. A veces, el objetivo es simplemente entender un poco más de lo que entendías antes.

Los adolescentes suelen estar más dispuestos a seguir hablando cuando se sienten escuchados en lugar de juzgados. Aunque la primera conversación te parezca breve o incómoda, responder con calma puede hacer que sea más probable que vuelvan a acudir a ti.

Céntrate en vuestra relación, no solo en el comportamiento

El consumo de sustancias puede ser motivo de preocupación, pero también es importante ir más allá del comportamiento en sí mismo. Los adolescentes pueden probarlas por muchas razones, entre ellas la curiosidad, el deseo de encajar, la necesidad de lidiar con el estrés o el intento de escapar de emociones difíciles.

Abordar estas situaciones con empatía no significa pasar por alto las decisiones poco saludables. Significa reconocer que comprender qué motiva ese comportamiento suele sentar unas bases más sólidas para un diálogo constructivo.

Una relación sólida no evitará todas las situaciones difíciles, pero puede hacer que sea más probable que tu hijo adolescente acuda a ti cuando necesite orientación.

Mantén viva la conversación

Hablar sobre el consumo de sustancias no es algo que se haga una sola vez. A medida que tu hijo adolescente crezca, las nuevas experiencias, amistades y retos le brindarán nuevas oportunidades para hablar del tema.

No hace falta que esperes al momento «adecuado» para sacar el tema. Una noticia, un programa de televisión, algo que tu hijo adolescente comente sobre el colegio o incluso una conversación informal en el coche pueden ser ocasiones naturales para interesarte por él sin que resulte intimidatorio.

El objetivo no es tener una conversación perfecta. Se trata de construir una relación en la que tu hijo adolescente sepa que siempre puede acudir a ti. Cada conversación sincera y respetuosa ayuda
a reforzar esa base y le recuerda a tu hijo adolescente que no tiene por qué afrontar los momentos difíciles solo.


¿Te preocupa el consumo de sustancias de tu hijo adolescente?
Ponte en contacto con nuestro equipo de Servicios de Atención al Cliente y Orientación (CENS) llamando al (310) 895-2300 para acceder a recursos, opciones de tratamiento y apoyo personalizado que te ayudarán a encontrar la atención más adecuada para tu familia.
 
Cualquier persona que esté pasando por una crisis de salud mental o de consumo de sustancias, por un malestar emocional o que tenga pensamientos suicidas puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988 en cualquier momento para recibir ayuda gratuita y confidencial. La ayuda está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

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