Myrna conocía el dolor de perder a alguien por suicidio después de que su marido se quitara la vida. Es un dolor que no desaparece, solo cambia de forma. Sin embargo, Myrna decidió seguir tendiendo la mano a los demás. Conmovida por su pérdida, se convirtió en una fiel colaboradora de Didi Hirsch y de nuestro Centro de Prevención del Suicidio durante más de 10 años antes de fallecer, asegurándose de que otras personas recibieran la ayuda que necesitaban.
Dedicó su vida al servicio y a ayudar a los demás a salir adelante. Como profesora de cuarto de primaria durante cuarenta años, Myrna se entregó por completo a sus alumnos.
Una vez jubilada, colaboraba semanalmente como voluntaria en el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA), apoyando programas para veteranos discapacitados y en situación de dificultad. Siempre encontraba la manera de aportar su granito de arena con alegría, amabilidad y de todo corazón.
Cuando Myrna falleció en 2022, no solo dejó una importante donación procedente de su patrimonio, sino también una renta vitalicia que sostendrá nuestra misión hasta 2031. Su generosidad, forjada por su propia pérdida, sienta las bases de la esperanza para innumerables personas.
Las donaciones como la suya van más allá del apoyo económico: son un gesto duradero de solidaridad. Reflejan los valores más profundos de una persona y ayudan a los demás mucho después de que esta haya fallecido. Ella ha abierto un camino para que otros puedan seguir adelante cuando más lo necesiten, en honor a su marido y en su memoria.
Si estás interesado en incluir a Didi Hirsch en tu planificación sucesoria, ponte en contacto con Robin Hyerstay en[email protected].